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Tag Archives: Pruebas

La última lección sobre equilibrio es el equilibrio de luces en interiores.
Creo que es bastante interesante pasar por la teoría a través del enlace, lo explica todo muy bien, pero en resumen, este ejercicio sirve para ver como afecta la velocidad de obturación cuando hacemos una foto en interior, donde en principio no tenemos luz en el fondo, pero luego vamos teniendo más luz conforme disparamos más lentamente.
Aquí van mis resultados, todos a f/13, ISO 400, flash a 1/16 a la izquierda de la cámara, y sólo cambiando la velocidad de obturación (hice una sin flash, pero la borré sin querer -salía todo negro):

1/250 seg.

1/180 seg.

1/90 seg.

1/45 seg.

1/20 seg.

1/10 seg.

1/4 seg.

1/2 seg.

1 seg.

2 seg.

Bueno, el resultado de esta prueba ya se había comentado antes: La velocidad de obturación varía la exposición del fondo (la luz ambiente en este caso).
Simple, pero efectivo 😉

Una prueba “básica” que no había puesto aquí es acerca de la velocidad de sincronización.

Me imagino que todo el mundo sabrá que es, pero por si acaso, diré que es la velocidad máxima a la que puedes hacer la foto donde la luz del flash llega a toda la fotografía.

Mi cámara, con el flash incorporado, es capaz de disparar a 1/250 seg., por lo que en teoría, con cualquier otro flash debería llegar también a esa velocidad.

Yo realizo la mayoría de las pruebas a 1/180 seg para estar seguro de que no tengo problema, pero, ¿podría disparar más rápido? Vamos a verlo.

1/180 seg.

1/250 seg.

1/350 seg.

1/500 seg.

1/750 seg.

En la primera foto no hay problema de sincronización (el cambio de color no lo produce el flash).

A 1/250 seg hay una ligerísima banda negra en la parte de abajo. Si hay suficiente luz ambiente, se podría disparar a esa velocidad también.

A mayor velocidad ya no se puede trabajar, el obturador no da tiempo al flash a cubrir toda la foto.

Algo a tener en cuenta también es que conforme se gasta las pilas del receptor del flash parece que hay que aumentar la velocidad, ya lo comprobaré conforme vayan gastándose…

Ah, por cierto, ayer pedí el paraguas que os enseñé, espero que no tarde demasiado en llegar.

Esta mañana he sacado a pasear al perro con la cámara para poner en práctica la lección de equilibrio de luces en exterior con luz del día. Ésto es lo que se llama iluminación cruzada, cuando usamos el sol como una fuente de luz y el flash como otra en diferente dirección.

Entre lo poco que colabora el perro normalmente y el calor que hacía, ha sido una pelea constante por hacer las fotos, la verdad es que así no se puede trabajar a gusto, voy a pedir un aumento…  🙂

He podido darme cuenta de que el método para hacer las fotos es prácticamente igual al que empleé para hacer las fotos atardeciendo: primero se mide la luz del ambiente y a partir de ahí se juega con la potencia y la distancia del flash, que ahora debe ser mucho más potente y/o más cercano para compensar la luz del sol.

Pues bien, aquí van las fotos. Estas primeras fueron alrededor de las 11:15 de la mañana.

Sin flash –  1/180 seg – f/11 – ISO 100

Flash a la derecha a 1/4 –  1/180 seg – f/11 – ISO 100

En éstas 2 fotos se ve perfectamente el efecto del flash. En la primera, en la que no estaba activado, el perro tiene una clara subexposición. Por la sombra del suelo podéis ver fácilmente dónde estaba el sol.

En la segunda foto, el perro tiene mucha más vida gracias al flash, y el paisaje está igual de iluminado que en la primera foto, sin embargo, la segunda creo que es bastante más atractiva.

En ésta siguiente foto podéis ver dónde estaba el flash y dónde estaba el perro, pero como el pobrecito ya no tenía más ganas de estar al sol, está su correa en el suelo…

Seguimos con el paseo, pero cada vez estábamos más cansados los 2, así que cuando le dije que si le hacía unas fotos, me dijo que me buscara a otro, que él esperaba en la sombra. Pero como no había otro, lo perseguí a la sombra también…  🙂

Las 3 fotos con Flash a la izquierda a 1/4 (variando distancia y altura) –  1/180 seg – f/6.7 – ISO 100

En esta ocasión, como estaba a la sombra si se esperó para que le hiciera la foto del “Como se hizo”:

Estas fotos fueron alrededor de las 12 del mediodía, con un calor tremendo y ganas de llegar a casa ya…

Como conclusión, puedo decir que al menos un flash va a venir inseparablemente conmigo, no sólo sirve para cuando hay poca luz, como ya se sabe, sino que te da una capacidad para ser creativo muy importante.

El control en estas situaciones es bastante sencillo, una vez que se ha practicado algo. Bueno, sencillo de manejar, pero para dominarlo completamente hace falta practicar bastante…

Hoy he practicado con el tema de los reflejos especulares, pero de camino, creo que la misma foto sirve como ejemplo sobre tamaño aparente (de la fuente de luz, se entiende).

Aquí están las fotos, ahora explico lo que se ve:

Bien, las 2 fotos están hechas igual, lo único que cambia es cómo sale la luz, que en ambos casos está rebotada en el techo.

Fijaros en la primera foto: el reflejo que se ve en las gafas es muy suave, está muy “repartido” por todo el cristal sin una variación brusca en la cantidad de luz. Aquí el flash (la “cabeza”) estaba en la posición de super gran angular (con el adaptador para 28mm).

Además, mirando a la derecha del cristal, se puede ver dónde estaba colocado el flash, justo al lado de las gafas, incluso se me puede ver a mi haciendo la foto.

En la segunda foto, ocurre lo contrario. El reflejo es más intenso, se observa claramente de dónde procede el haz de luz, hay gran diferencia de luz en el cristal en poco espacio. Aquí, el flash estaba en posición TELE (105mm según el manual).

Así que ya sabemos, para un reflejo más suave, luz más suave (lógico, ¿no?).

El tema del tamaño aparente también se observa en lo siguiente:

El flash estaba desnudo, sin paraguas ni nada por el estilo. Si se hubiera dirigido directamente hacia las gafas, no hace falta saber mucho para imaginarse que la luz sería muy dura.

¿Por qué es tan suave entonces? Porque el tamaño aparente de la luz era muy grande, era el techo y no el flash el que emitía la luz que llegaba a las gafas.

Así que como se dice en la teoría: El tamaño de la fuente de luz no es lo que determina su suavidad o dureza. Es su tamaño aparente lo que realmente importa.

De momento va todo “sobre ruedas”, seguro que se complicará pronto la cosa…

La siguiente lección que he practicado hoy es acerca de la distancia del flash al objeto.

Yo lo veo de este modo:

Al disparar el flash, la luz es más intensa mientras más cerca esté de éste, y por lo tanto, más débil conforme más lejos estén los objetos (esto es la “profundidad de campo de la luz”).

Ésta diferencia es más brusca al principio del destello, que al final, donde la transición entre la luz más a menos brillante es más suave.

De modo que tenemos que esta “simpleza” es lo que provoca que al disparar el flash cerca de algo, el fondo reciba menos luz…

No sé si habrá quedado claro, si hay problemas intentaré explicarme mejor.

Aquí están mis pruebas:

Flash a 1/16 a casi 2m de la cabrita arriba a la izquierda.

La cámara a 1/250s, f4 y el fondo a 1 m de la cabrita.

Aquí el flash a 30cm, con la misma potencia. La cámara a f16.

Y por último a f32 (flash a la derecha esta vez, quizá algo más cerca).

Sí, hay un fallo claro, la exposición de la cabrita no es la misma, pero creo que la diferencia de exposición en el fondo en las fotos es mucho más grande, que es lo que buscaba.

Pues ya está, ésto es todo. Los conceptos son fáciles de entender, ahora sólo queda seguir haciendo pruebas para saber rápidamente a qué distancia usar los flashes cuando hagan falta…

Por cierto, esta mañana he empezado un paquete de cereales, así que mañana intentaré fabricar un snoot, ya lo contaré… 😉